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La oleaginosa subió 460% y las propiedades 516% a valores internos desde 2001 a 2009, según el Iaraf. Se necesitan 315 toneladas frente a las 163 de 2002 a valores internos.
La evolución del poder adquisitivo tanto de familias asalariadas como productores agrícolas creció a menor ritmo que el valor de los inmuebles. Si bien los productores sojeros apuntalaron e incrementaron la actividad de la construcción en Córdoba, especialmente de departamentos, hoy necesitan destinar más toneladas de soja que tiempo atrás para invertir en ese sector.
De acuerdo al estudio del Iaraf, a lo largo del período 2001-2008 el crecimiento del precio interno de la soja superó a la evolución del costo de compra de un departamento, pero en 2009 se revirtió esta situación, “acumulando durante los nueve años el precio interno de la soja un crecimiento del 460%, frente a una suba del precio de los inmuebles de un 516%. Por el contrario, si se considera la trayectoria del precio internacional de la soja (expresado en moneda nacional y sin retenciones) se aprecia que éste creció por encima de lo que lo hizo el costo de compra en Córdoba, siendo la variación acumulada de la primera un 800%”.
Puntualmente, se requieren unas 311 toneladas de soja, luego de pagar los derechos de exportación, para comprar una vivienda (sin ese impuesto, serían 190). “La devaluación impactó favorablemente en el poder adquisitivo de la soja en términos del valor de los inmuebles, manteniéndose durante 2002, 2003 y 2004 un menor valor de la cantidad de toneladas de soja necesarias para realizar una compra de vivienda, en comparación con lo necesario en 2001. A partir de 2005 el aumento en pesos del metro cuadrado de la vivienda comenzó a superar al incremento del precio interno de la soja, razón por la cual el esfuerzo en términos de toneladas de soja necesarias para comprar una vivienda aumenta a partir de ese año, si bien a lo largo del período 2005-2008, el poder adquisitivo continuó siendo más favorable que antes de la devaluación”, expresaron los economistas Nadín Argañaraz, Sofía Devalle y Mariana Zenklussen.
No obstante, con la caída del precio internacional de la soja el año pasado se registró una variación con la particularidad que en ese año pasaron a ser mayores las toneladas necesarias para comprar un inmueble que en 2001; es decir, “que prácticamente se diluyó la rentabilidad que había ganado este cultivo para las inversiones inmobiliarias en la última década”, afirmaron.
Asimismo, mientras que en 2001, sin retenciones, eran necesarias aproximadamente unas 280 toneladas de soja para comprar un inmueble, si este tributo no existiese, hoy en día harían falta 205 toneladas de soja para el mismo fin, es decir un esfuerzo un 30% menor.
En tanto, “de cara a 2010, en función de los precios futuros para la próxima cosecha de soja y suponiendo que se mantiene el valor en pesos de los inmuebles, el poder adquisitivo de este cultivo podría mantenerse en niveles relativamente similares a los de 2009. Si bien no se registrará una modificación del efecto precio en cuanto al poder adquisitivo del cultivo, lo que debiera tener un fuerte impacto en el rubro inmobiliario es el efecto cantidad generado por el sector agrícola, en cuanto a que se espera para este año una cosecha récord, con lo cual seguramente mayores fondos generen un impulso en el sector”, explicaron
Fuente: La Mañana de Córdoba |